jueves, 6 de noviembre de 2008

1 de diciembre de 2008

Cuando escuchamos el nombre de Einstein, lo primero que casi siempre nos viene a la mente es su ecuación que relaciona masa con energía, o si lo hemos conocido más, su imagen de genio loco con gestos medio raros, nunca nos imaginamos que ese personaje haya sido un elemento importante en la defensa del sionismo que culminaría con la formación del reciente Estado de Israel, de hecho, le fue ofrecida la presidencia de dicho país, la rechazó diciendo que era "demasiado ingenuo como para dedicarse a la política", aunque la ejercía desde el horizonte de los críticos, de hecho sus ideas de izquierda llegaron a complicarle la entrada a Estados Unidos hasta para dar conferencias, pero afortunadamente su capacidad y talento lograron ser más significativas que su posición política e ideológica.

Su afirmación de que no servía para la política, no era la verdadera causa de el rechazo a este cargo, más bien era por una cuestión ideológica que plasmó en la frase de "... estoy profundamente conmovido por el ofrecimiento del Estado de Israel y a la vez tan entristecido que me es imposible aceptarlo". Otro argumento que dio en otra ocasión en la que se le cuestionó acerca de porqué no había querido ser presidente de Israel si él había apoyado la causa sionista era que no quería dejar las matemáticas para dedicarse a la política, porque "...la política es para el presente, pero las ecuaciones son para la eternidad".